Eduardo Cruz - UNICK
9159
page-template,page-template-full-width,page-template-full-width-php,page,page-id-9159,eltd-core-1.3.1,woly child-child-ver-1.0.1,woly-ver-1.8,,eltd-smooth-page-transitions,eltd-mimic-ajax,eltd-grid-1200,eltd-blog-installed,eltd-main-style1,eltd-header-standard,eltd-sticky-header-on-scroll-down-up,eltd-default-mobile-header,eltd-sticky-up-mobile-header,eltd-menu-item-first-level-bg-color,eltd-dropdown-default,eltd-dark-header,eltd-header-standard-disable-transparency,wpb-js-composer js-comp-ver-6.4.1,vc_responsive
Eduardo Cruz
Comunicación

Tengo 52 años y subiendo. Vivo en Sevilla, pero nací en Miranda de Ebro. De niño, por la ventana de mi dormitorio se veían las vías de tren. Por la noche escuchaba siempre el nocturno que iba a París. Y me imaginaba las vidas de los pasajeros. Cada día una distinta. La primera palabra que pronuncié fue “tren” (“ten”, para ser exactos).

Estudié Psicología, Periodismo, Comunicación Empresarial y Protocolo. Para poder responderme con criterio a la regla de las cinco W. Llevo desde el siglo pasado trabajando en el área de la Comunicación y en todos los ámbitos posibles: una asociación, prensa escrita, radio, un gabinete privado, una fundación público-privada y la administración pública (estatal, autonómica y local). Con el tiempo me di cuenta de que mi trabajo se podía desarrollar sin necesidad de pisar una oficina. En mi casa o en cualquier otra parte. Y me gusta eso de poder llevarme el trabajo a la playa un día entre semana cualquiera. Además, es una profesión creativa que me permite abordar una gran variedad de temas.

Mi hobby es leer y mi pasión, escribir. Leo varios periódicos al día. Y no por estar bien informado, sino porque no me fío ni de las soluciones del sudoku. Por eso no es raro que mi casa huela a papel, a libros. Más de tres mil. Vivo en ella con mi pareja y una hija de diez años que es el optimismo personalizado, me sorprende y me da lecciones de vida cada día. No tenemos mascotas, solo espejos.

Mi plato favorito es el Tataki de atún en el sur. Merluza de pintxo en salsa verde con kokotxas en el norte. Vino tinto y Ron Pálido de Motril. Lo mejor de cada zona. Aunque si me tocara la lotería, lo tengo muy claro: me compraría una casa en la costa de Cádiz para poder leer y escribir mirando al mar todos los días. Y es que “Cái es musho Cái”, tanto que soy autor de las letras del Romancero de Kiko Quiñones, que anualmente se presenta puntual al Concurso del Carnaval de Cádiz.

He publicado tres libros de microrrelatos: “El final está cerca” (Ed. Círculo Rojo, 2013), “Felicidades por tanto” (Ed. Licenciado Vidriera, 2016), éste con ilustraciones de María Carmona, y “Versiones ejemplares”. Está en imprenta el cuarto: “BEERNES” (Triskel Ediciones)

A cuatro manos con Miguel Baquero, he firmado las novelas “Cuñados anónimos” (Ed. LcLibros, 2012) y “Morir es relativo” (Ed. Cazador de Ratas, 2015).

Algunos de mis relatos y microrrelatos han sido galardonados en diferentes certámenes en España e Hispanoamérica, publicados en antologías varias y traducidos al francés por las universidades de Poitiers y Lyon.

También publico reseñas literarias en la revista Estado Crítico y colaboro en otras revistas de temática diversa.